El origen de las vacaciones *

Las primeras "vacaciones" nacieron hace 75 años con la semana laboral de 40 horas.

La necesidad humana de descansar de la rutina se explica en la existencia misma del vocablo “vacación”.


Deriva del latín vacatîo o vacatîonis, y se refiere al descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios, según cita el Diccionario de la Lengua Española.


El primer gesto gubernamental de que el trabajo exhaustivo merecía una recompensa se dio el 11 de julio de 1936, cuando el socialista francés Léon Blum instituyó en Francia la semana laboral de 40 horas.

El escenario político y social de ese país, ante la acometida nazi, era entonces muy complejo; la política social de Blum despertó el optimismo de los trabajadores.

Los empresarios, que temían el estallido de una revolución socialista, negociaron con el gobierno, y el 20 de julio de ese mismo año, el parlamento otorgó a los trabajadores 15 días de vacaciones pagadas.

A ello se sumó un descuento en el “boleto de vacaciones anuales” para el ferrocarril, transporte que movilizó a los primeros 600 mil trabajadores turistas de la historia.

Un año después, en 1937, la cifra se triplicó.

El efecto social fue tal que en septiembre de 1936, una dama escribía así:

Gracias, señor Blum, por haberme permitido, a los 61 años, ver el mar al menos una vez en mi vida antes de morir”.
El 10 de diciembre de 1948, en el artículo 24 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el derecho a las vacaciones fue consagrado:
Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”.
Ese aliento trajo también una nueva visión sobre el ocio, que a lo largo de la historia se había satanizado como sinónimo de pereza.

Se le asoció entonces con la actividad en libertad o el tiempo en el que uno hace lo que quiere