Contra el tiempo.
No importa qué ocurra, una cosa está garantizada: vamos a envejecer cada día un poco más. Podemos alentar el proceso, pero no detenerlo. Hay personas que se ven y se comportan como más viejas o más jóvenes de lo que cronológicamente son. ¿Qué podemos hacer para envejecer más lentamente? Las siguientes recomendaciones se basan en el resultado de estudios cuenticos y nos pueden ayudar alcanzar este objetivo.
1. No fume: El
cigarro es el asesino número uno. Una de cada seis muertes es causada por
fumar; además, es el factor de riesgo para enfermedades cardiacas, embolias,
cáncer del pulmón, labios, lengua, faringe y esófago.
2. Beba alcohol
con moderación. El abuso de alcohol puede dañar órganos como la piel o
el cerebro, y reduce la capacidad corporal para absorber vitaminas y minerales.
3. Vigile su
presión arterial. Si su presión es mayor de 120/80 consulte a su médico.
4. Haga ejercicio
aeróbico. Se ha encontrado que personas que practican regularmente
el ejercicio aeróbico viven 8.7 años más que los que no lo hacen.
5. Mantenga un
peso adecuado. La obesidad es la segunda causa de muerte; provoca
enfermedades cardiacas, embolias y diabetes tipo 2.
6. Cuide a sus
amigos. Interactuar socialmente por lo menos tr es veces al mes
pueden aumentar su expectativa de vida dos años. La comunicación con otros
disminuye el estrés, protege de la depresión y mejora el estado de ánimo.
7. Tenga una
mascota. Estudios realizados con sobrevivientes a ataques
cardíacos, señalan un incremento en la supervivencia en los que tenían
mascotas.
8. Desayune
diariamente. Ingerir alimentos por la mañana es una costumbre que
nos hace 1.1 años más joven.
9. Cuidado dental. Se ha
encontrado que las personas con gingivitis y periodontitis aumentan su tasa de
mortalidad de 23 a 46% más que aquellos que no las padecen. La ausencia de
enfermedades periodentales nos rejuvenece 6.4 años.
10. Actividad
intelectual. Practicar actividades intelectuales nos hace cinco años
más jóvenes. A pesar de que se creía que durante la adolescencia las redes
neuronales o los circuitos cerebrales estaban establecidos y eran inflexibles en
el adulto, se ha descubierto que la habilidad para cambiar y adaptarse a nuevas
tareas intelectuales continúa con nosotros hasta la vejez. Más aún, este tipo
de investigación ha abierto un mundo para el tratamiento de las embolias y el
daño cerebral.

