domingo, 29 de septiembre de 2013

Contra el tiempo.*


No importa qué ocurra, una cosa está garantizada: vamos a envejecer cada día un poco más. Podemos alentar el proceso, pero no detenerlo. Hay personas que se ven y se comportan como más viejas o más jóvenes de lo que cronológicamente son. ¿Qué podemos hacer para envejecer más lentamente? Las siguientes recomendaciones se basan en el resultado de estudios científicos y nos pueden ayudar alcanzar este objetivo.


1. No fume: El cigarro es el asesino número uno. Una de cada seis muertes es causada por fumar; además, es el factor de riesgo para enfermedades cardiacas, embolias, cáncer del pulmón, labios, lengua, faringe y esófago.  
2. Beba alcohol con moderación. El abuso de alcohol puede dañar órganos como la piel o el cerebro, y reduce la capacidad corporal para absorber vitaminas y minerales.

3. Vigile su presión arterial. Si su presión es mayor de 120/80 consulte a su médico.

4. Haga ejercicio aeróbico. Se ha encontrado que personas que practican regularmente el ejercicio aeróbico viven 8.7 años más que los que no lo hacen.

5. Mantenga un peso adecuado. La obesidad es la segunda causa de muerte; provoca enfermedades cardiacas, embolias y diabetes tipo 2.


6. Cuide a sus amigos. Interactuar socialmente por lo menos tr
es veces al mes pueden aumentar su expectativa de vida dos años. La comunicación con otros disminuye el estrés, protege de la depresión y mejora el estado de ánimo.

7. Tenga una mascota. Estudios realizados con sobrevivientes a ataques cardíacos, señalan un incremento en la supervivencia en los que tenían mascotas.

8. Desayune diariamente. Ingerir alimentos por la mañana es una costumbre que nos hace 1.1 años más joven.
9. Cuidado dental. Se ha encontrado que las personas con gingivitis y periodontitis aumentan su tasa de mortalidad de 23 a 46% más que aquellos que no las padecen. La ausencia de enfermedades periodentales nos rejuvenece 6.4 años.

10. Actividad intelectual. Practicar actividades intelectuales nos hace cinco años más jóvenes. A pesar de que se creía que durante la adolescencia las redes neuronales o los circuitos cerebrales estaban establecidos y eran inflexibles en el adulto, se ha descubierto que la habilidad para cambiar y adaptarse a nuevas tareas intelectuales continúa con nosotros hasta la vejez. Más aún, este tipo de investigación ha abierto un mundo para el tratamiento de las embolias y el daño cerebral.
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