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Mostrando entradas de abril 19, 2013

La mujer que amo. *

La mujer que amo es un pedazo de cielo en mis manos,  es un rayito caliente de sol que abriga mi alma dormida...  La mujer que amo es un minuto de paz  en medio de la más sangrienta guerra,  es la lluvia mojando el suelo reseco de un campo cultivado... La mujer que amo es capaz  de secar hasta la última de mis lágrimas con su sonrisa,  y a la vez es capaz de provocarme el mayor de los llantos  sólo con decirme que me ama en el momento que más lo necesito...
La mujer que amo es el ser que comprende más allá de la mirada,  más allá de lo físico y lo elemental... ella sabe dibujar esperanzas,  mañanas fascinantes, viajes estelares y encuentros sublimes  con sólo cerrar sus ojos y dejarse llevar... y llevarme con ella...
Ella provoca que mi alma se eleve por los cielos  y encuentre la suya en una nube esperando por mí,  con su hermosa juventud y sus manos abiertas para recibir las mías... Ella conoce mis temores, mis deseos, mis miedos...  ella sabe cuando siento pena, dolor, angustia y cuando estoy feliz…

Perdona a los demás.*

Las personas se la pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo.
La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida…
¡Nadie te ha ofendido!
Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren.
Y las expectativas tu las creas con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias.
Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor, y no te lo dieron, no tienes porqué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron violadas. Y tus ideas son las que te lastiman.
Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal y cual forma y no lo hizo…
Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entra las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren.
Nuevamente, eso está en tu imaginación.
¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende y daña a nadie.
Un hábito requiere de todas sus parte…