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Mostrando entradas de marzo, 2015

Todo en ella encantaba, todo en ella atraía..

su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar…
El ingenio de Francia de su boca fluía.
Era llena de gracia, como el Avemaría; ¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar!
Ingenua como el agua, diáfana como el día, rubia y nevada como margarita sin par, al influjo de su alma celeste amanecía…
Era llena de gracia, como el Avemaría; ¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar! Cierta dulce y amable dignidad la investía de no sé qué prestigio lejano y singular.
Más que mucha princesas, princesa parecía: era llena de gracia, como el Avemaría; ¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar!
Yo gocé el privilegio de encontrarla en mi vía dolorosa; por ella tuvo fin mi anhelar, y cadencias arcanas halló mi poesía.
Era llena de gracia, como el Avemaría; ¡quien la vio no la pudo ya jamás olvidar!
¡Cuánto, cuánto la quise! ¡Por diez años fue mía; pero flores tan bellas nunca pueden durar!
¡Era llena de gracia, como el Avemaría; y a la Fuente de gracia, de donde procedía, se volvió… como gota que se vuelve a la mar!


Autor: Amado Ner…

Las cosas no son siempre lo que parecen...*

Dos Ángeles de viaje se detuvieron para pasar la noche en la casa de una familia adinerada.
La familia era ruda y le negó a los ángeles quedarse en el cuarto de huéspedes de la mansión, en cambio les dieron un espacio pequeño en el sótano frío.
Cuando ellos hicieron su cama en el suelo duro, el ángel más viejo vio un agujero en la pared y lo reparó. La noche siguiente el par de ángeles fue a descansar en la casa de un pobre granjero muy hospitalario y su esposa; después de compartir la humilde comida, la pareja de granjeros le cedió su cuarto a los ángeles para que puedan descansar bien.
Cuando el sol surgió a la mañana siguiente los ángeles encontraron al granjero y su esposa llorando. Su única vaca, cuya leche había sido su sólo ingreso, yacía en el campo.
El ángel más joven se asombró y le preguntó al más viejo cómo pudo permitir que esto ocurriese..... -El primer hombre tenía todo, y todavía tu lo ayudaste...
La segunda familia tenía muy poco y estaba dispuesta a compartir todo...
¡Y tú…

El valor y el dinero.*

Ciccone German cuenta la historia de un hombre que, gracias a su inmensa riqueza y su infinita ambición, decidió comprar todo lo que tenía a su alcance. Después de llenar sus muchas casas de ropa, muebles, automóviles, joyas, el hombre decidió comprar otras cosas.

Compró la ética y la moral, y en ese momento nació la corrupción.
Compró la solidaridad y la generosidad -y entonces surgió la diferencia.
Compró la justicia y sus leyes -dando a luz en ese mismo momento a la impunidad.
Compró el amor y los sentimientos, por lo que surgió el dolor y el arrepentimiento.
El hombre más poderoso del mundo compró todos los bienes materiales que quería poseer, y todos los valores que deseaba dominar. Hasta que un día, embriagado de tanto poder, decidió comprarse a sí mismo.
A pesar de todo su dinero, no pudo llevar a cabo su intento. Entonces, a partir de ese momento, nació en la conciencia de la Tierra un único bien al cual ninguna persona puede ponerle precio: su propio valor.
Autor: Paulo Coelho.

El destino.*

Sentado en la tibia y blanda arena Mis ojos contemplan el océano.
Mi recuerdo vuela como gaviota mutante Para posarse en mí pueblo sureño Como una paloma que si tiene dueño Mi mente son sus ojos y piensa en ti.
En tu pelo, en tu cara, en tu boca.
En esos dulces labios que besaba En esos lindos ojos que miraba En ese suave pelo que acariciaba.
Pero el destino nos ha separado. Los recuerdos golpean mi mente Pienso a través del velo de los tiempos.
Joven y alegre estaba En mi pueblo y con mi amada Un buen día la cartilla llegaba Pues él ejercito me llamaba Triste, solo, sin pueblo y sin amada.
Tan solo una gaviota mutante En paloma enamorada.



Autor: Fernando Jiménez Serrano.

Imágenes bellas.*

Con el propósito de echar a volar nuestra imaginación a través de las imágenes, presentamos una serie de bellezas naturales, esperando que como siempre de su agrado.






















La yegua de carreras.*

A Raquel le gustaban, desde muy pequeña, todos los animales. Por ella, hubiera convertido su casa en un zoo. Le hubiera gustado tener una perra, un conejo, un periquito, una pata y un loro.
Conforme fue creciendo, los animales de su gusto fueron aumentando también de tamaño.
Cuando iba a empezar bachillerato, su animal preferido era el caballo.
Quería tener una yegua. Su padre le prometió un pony si  terminaba con éxito el bachillerato.
Pero ella no quería un pony, quería una yegua de verdad, es decir, grande y  mejor aún- si era una yegua de carreras.
En casa no se veía con buenos ojos este capricho. Iba a ser un problema el alojamiento de la yegua; había que buscar una cuadra y a alguien que la cuidara. Además, iba a salir caro.
Raquel no era buena estudiante, se le amontonaban los suspensos y su padre y madre para motivarla le prometieron la yegua  si sacaba los estudios con sobresaliente.
Aceptó. Como quería tener la yegua le pareció que hincar los codos se le haría fácil.
El primer curso…

¿Como Olvidarme de ti? *

Cómo olvidarme de ti!

He intentado olvidarte de mil maneras y no consigo olvidarte. Cómo olvidarme de ti, si cada mañana que me levanto solo pienso en ti. Cómo olvidarme de ti, si cuando me acuesto no duermo de tanto pensar en ti y si duermo sueño contigo.
Cómo olvidarme de ti, si todavía te amo, si todavía anhelo verte, tu manera de mirarme tu rostro tu imagen.
Cómo olvidarme de ti, si todavía a pesar de todo quiero estar contigo.

Como olvidarte, si todavía no he podido olvidar todos los momentos en que tú y yo nos mirábamos.

Explícame como puedo olvidarte, como puedo sacarme todo esto que siento y que llevo por  dentro y que me tortura cada día.
Mi mente me dice que debo olvidarte porque lo nuestro nunca será, porque lo nuestro es prohibido y porque a tu lado el amor no florece para hacernos feliz.
Pero explícame, como le digo a mi corazón y a mi cuerpo que mi mente tiene razón.

No sé cómo olvidarte porque esto que siento por ti es demasiado grande, porque es tanto el deseo que tengo…