lunes, 11 de julio de 2011

Las papas fritas son adictivas como una droga

Seguro que te suenan estas frases de anuncios de papas fritas, y al parecer, puede que escondan bastante de verdad, puesto que un equipo mixto de investigadores italianos y estadounidenses del Instituto Italiano de Tecnología de Génova junto con la Universidad de California en Irvine, ha realizado un estudio en la Revista Proceedings of the National Academy of Science, donde afirman que las comidas grasas crean una adicción realmente difícil de resistir.

Eso es lo que nos cuentan desde Madrid I+D donde nos ponen un ejemplo muy cotidiano: las papas fritas, la comida que más engorda a largo plazo. No sólo por su valor calórico, sino porque nos enganchan a seguir la ingesta de más grasa. Sí, esas inocentes papas fritas son un aperitivo difícil de resistir a ciertas horas del día que, además, nos crean una adicción comparable a la de la marihuana...

La causa radica en unas sustancias llamadas endocannabinoides, un compuesto químico producido por nosotros mismos en el intestino y cuya actuación tiene efectos comparables a los cannabinoides que presenta la marihuana.

El proceso es rápido y comienza en las papilas gustativas: cuando los receptores sensoriales de nuestra lengua detectan una sustancia grasa inmediatamente envía una señal a nuestro cerebro que transmite la orden al intestino para que comience la producción de endocannabinoides... y es entonces cuando estamos perdidos: nuestro cuerpo nos pide más.

El experimento realizado deja muchas cuestiones abiertas y sobre todo da para reflexionar sobre temas tan actuales como obesidad, alimentación, dietas o incluso sobre la polémica legislación de algunas drogas blandas.

Recuerdos del ayer. *

Recuerdo perfectamente la letra de esta canción, sin duda uno de los mayores éxitos del Maestro Alberto Cortéz

 Mi Arbol Y Yo.

Mi madre y yo lo plantamos en el límite del patio

donde termina la casa, fue mi padre quien lo trajo

yo tenia cinco años y él apenas una rama,

al llegar la primavera abonamos bien la tierra y

lo cubrimos de agua, con trocitos de madera

hicimos una barrera para que no se dañara.

Mi árbol brotó mi infancia pasó, hoy bajo su

sombra que tanto creció tenemos recuerdos mi árbol y yo.

Con el correr de los años con los

pantalones largos me llegó la adolesencia, fue a la

sombra de mi árbol una siesta de verano donde perdí

la inoscencia, luego fue tiempo de estudio con

regresos a menudo pero con plena conciencia, que

iniciaba un largo viaje solo de ida el pasaje me

ganó la ausencia. Mi árbol quedo y el tiempo pasó

hoy bajo su sombra que tanto creció tenemos

recuerdos mi árbol y yo.

Muchos años han pasado y por fin he

regresado a mi terruño querido y en el límite del

patio allí me estaba esperando como se espera un

amigo, parecía sonreírme como queriendo decirme

mira estoy lleno de nidos, ese árbol que plantamos

hace cuarenta y tantos años siendo yo

apenas un niño aquel que brotó y el tiempo

pasó mitad de mi vida con él se quedó.

Hoy bajo su sombra que tanto creció tenemos

recuerdos mi árbol y yo.

Poema 7 *




Poema 7

INCLINADO en las tardes tiro mis tristes redes

a tus ojos oceánicos.

Allí se estira y arde en la más alta hoguera

mi soledad que da vueltas los brazos como un

náufrago.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes

que olean como el mar a la orilla de un faro.

Solo guardas tinieblas, hembra distante y mía,

de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes

a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas

que centellean como mi alma cuando te amo.

Galopa la noche en su yegua sombría

desparramando espigas azules sobre el campo.

Pablo Neruda.