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Mostrando entradas de junio 22, 2013

Quién sabe. *

¿Te importa mucho que dios exista?
¿te importa que una nebulosa te dibuje el
destino?
¿que tus oraciones carezcan de
interlocutor? ¿que el gran hacedor pueda ser el gran injusto? ¿que los torturadores puedan ser hijos de dios? ¿que haya que amar a dios sobre todas las cosas y no sobre todos los prójimos y prójimas?
¿Has pensado que amar al dios intangible suele producir un tangible sufrimiento y que amar a un palpable cuerpo de muchacha produce en cambio un placer casi infinito? ¿acaso creer en dios te borra del humano placer?
¿habrá dios sentido placer al crear a Eva? ¿habrá Adán sentido placer cuando inventó a dios? ¿acaso dios te ayuda cuando tu cuerpo sufre? ¿o no es ni siquiera una confiable anestesia? ¿te importa mucho que dios exista? ¿o no?
¿su no existencia sería para ti una catástrofe más terrible que la muerte pura y dura? ¿te importará si te enteras que dios existe pero está inmerso en el centro de la nada? ¿te importará que desde el centro de la nada se ignore todo y en consecuencia nada cuente? ¿te importar…

La Poesía *

Llegas, silenciosa, secreta, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia que enciende lo que toca y engendra en cada cosa una avidez sombría.
El mundo cede y se desploma como metal al fuego. Entre mis ruinas me levanto, solo, desnudo, despojado, sobre la roca inmensa del silencio, como un solitario combatiente
Verdad abrasadora, ¿a qué me empujas? No quiero tu verdad, tu insensata pregunta. ¿A qué esta lucha estéril? No es el hombre criatura capaz de contenerte, avidez que sólo en la sed se sacia, llama que todos los labios consume, espíritu que no vive en ninguna forma mas hace arder todas las formas. contra invisibles huestes.
Subes desde lo más hondo de mí, desde el centro innombrable de mi ser, ejército, marea. Creces, tu sed me ahoga, expulsando, tiránica, aquello que no cede a tu espada frenética.
Ya sólo tú me habitas, tú, sin nombre, furiosa substancia, avidez subterránea, delirante.
Golpean mi pecho tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente, abres mis ojo…