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Mostrando entradas de diciembre 4, 2015

El Misterio de la Botella.

Había amanecido. Aquel grupo de jóvenes caminaba por la fría y fina arena de Playa Blanca, envueltos en una nube de mosquitos gigantes que mortificaban con sus zumbidos y sus finísimos aguijones. Todos eran aficionados a la pesca.
Habían estado toda la noche pescando consiguiendo capturar algunos pargos, rabirrubias y pez- loro que guardaban orgullosos en sendas bolsas.
Conversaban sobre lo “duro” que había “tirado” del cordel aquel pez enorme imposible de traer a la costa o de los últimos chistes no aptos para menores. También comentaron sobre la noticia del gran tornado que el día antes había cruzado próximo al lugar. “Dice mi tío, pescador del barco “Adelita”, el cual faena un poco más arriba, cerca de Punta Higueras, que el rabo de nube tenía más de cien metros de diámetros y que todo se puso oscuro”.
Otro comentó: “Tornado, Luis. Pero tampoco creo mucho en tu tío. Él ha inventado muchos cuentos.”
Reían a carcajadas cuando uno de ellos tropezó con una botella. “Eh, amigos. Miren esto”…

Palabras sobre la fé.

—Todos los hombres necesitamos creer en algo y buscamos ansiosos
aquello en lo que hemos de creer. Mas todos los hombres tenemos temor de equivocarnos y continuamente tomamos demasiadas precauciones y esas muchas veces esas demasiadas precauciones nos impiden encontrar aquello que buscamos. Necesario es que los hombres volvamos a ser tan puros e inocentes como los niños, ellos creen en las cosas que les agradan y las aceptan sin mayores preocupaciones. Ellos no sospechan de un león cobarde que quiera ser conocido por su valor y arrojo para infundir temor y causar daño a los demás, ellos sólo desean que ese león cobarde pueda ser valiente porque intuyen que eso lo haría feliz.
Ahora bien, nuestra fe y nuestro temor están siempre en pugna, porque otro de los nombres del temor es duda y debemos procurar que no exista.
Todos los hombres procuramos creer en algo y a ese algo lo llamamos de muchas maneras, lo importante no es cómo nombrar o qué nombre dar a aquello en que ponemos nuestra fe, s…