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Mostrando entradas de septiembre, 2015

Soneto XXV.

Autor: Pablo Neruda.

Dos por Tres

El colectivo de la línea 3 nos zarandea, frena y acelera, para adelante y para atrás. Eso nos lleva a tomarnos de la mano, estamos de pie y nos sostenemos mutuamente. Los dos sabemos a dónde vamos y para qué.
Mi hermano me había dado el lugar y además el consejo de que mejor ella fuera con una amiga. Pero el problema lo hicimos juntos y los dos tenemos que solucionarlo; además, la quiero.
Vamos en silencio, pensando en el laberinto en que nos metimos. Ambos con veinte años, recién empezamos a vivir, que primero el primario, que después el secundario.
¿Cuándo realmente tomamos la manija de nuestras vidas?... Hace solo dos años comenzamos a elegir qué queremos y cómo lo queremos y ya aparece un “tercero” entre nosotros...
No puedo ahora y sobre todo no quiero.
Tampoco quiero hacer lo que vamos a hacer...
El colectivo para y nos bajamos. Dicen que de los laberintos se sale por arriba, pero a este le pusieron techo.
Caminamos las cuadras que faltan y pareciera que nos alejamos en vez de acercar…

Imágenes bellas.

Viajemos con la imaginación....
















Ahuyentando los Fantasmas.

Durante años, Hitoshi intentó – inútilmente – despertar el amor de aquella a quienconsideraba ser la mujer de su vida. Pero el destino es irónico: el mismo día en que ella lo aceptó como futuro marido, también descubrió que tenía una enfermedad incurable y le quedaba poco tiempo de vida.
Seis meses después, ya a punto de morir, ella le pidió: - Quiero que me prometas una cosa: que jamás te volverás a enamorar. Si lo haces, volveré todas las noches para espantarte.
Y cerró los ojos para siempre.
Durante muchos meses, Hitoshi evitó aproximarse a otras mujeres, pero el destino continuó irónico, y él descubrió un nuevo amor. Cuando se preparaba para casarse, el fantasma de su ex amada cumplió su promesa y apareció.
-Me estás traicionando –le dijo.
-Durante años te entregué mi corazón y tú no me correspondías –respondió Hitoshi. -¿No crees que merezco una segunda oportunidad de ser feliz?
Pero el fantasma de la ex-amada no quiso saber de disculpas, y todas las noches venía para asustarlo. Contaba …

La cucaracha de doña Elvira

Ella dice que son muchas, pero en verdad es una sola la cucaracha que la desvela. Una sola pero con condiciones excelentes: veloz como pocas, muy buena de reflejos, lo que le permite gambetear los escobazos de doña Elvira mejor que muchos jugadores de nuestro fútbol, y con un desarrollo extraordinario del olfato con el cual percibe, donde se encuentren, los restos de comida más remotos y perdidos.
Con su velocidad increíble todo lo recorre, todo lo toca. Revisa cada uno de los rincones de la casa y si bien su especialidad es la cocina, también se aventura a ignotos parajes como el dormitorio, el comedor o el baño.
Esto le permite tener opinión formada sobre todos los temas: por supuesto sobre comidas y sus infinitos sabores, desde el simple churrasco hasta todas las diferentes clases de pastas y sin olvidar los guisos en sus más variadas formas. Pero además sobre artículos de limpieza, sus archienemigos, sobre cuáles son realmente tóxicos, peligrosos y cuáles solamente le perfuman su ca…

Decisión

Un experto asesor de empresas en Gestión del Tiempo quiso sorprender a los asistentes a su conferencia. Sacó de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha. Lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:
- ¿Cuantas piedras piensan que caben en el frasco?
Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que llenó el frasco. Luego preguntó: - ¿Está lleno?
Todo el mundo lo miró y asintió. Entonces sacó de debajo de la mesa un cubo con gravilla.
Metió parte de la gravilla en el frasco y lo agitó. Las piedrecillas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes.
El experto sonrió con ironía y repitió: - ¿Está lleno?
Esta vez los oyentes dudaron: - Tal vez no. - ¡Bien!
Y puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y la grava.
- ¿Está bien lleno? preguntó de nuevo.
- ¡No!, exclamaron los asistentes.
Bien, dijo, y …

Cambiando de actitud.

Un abad del monasterio de Esceta recibió a un joven que quería seguir el camino espiritual.
- Durante un año, paga una moneda a quien te agreda – le dijo el abad. Durante doce meses el joven pagó una moneda siempre que era agredido. Al finalizar el año, volvió a presentarse ante el abad, para saber cual era el próximo paso.
- Ve hasta la ciudad a comprar comida para mí.
En cuanto el joven salió, el abad se disfrazó de mendigo y, tomando un atajo que conocía, se fue hasta la puerta de la ciudad. Cuando el joven se aproximó, comenzó a insultarlo.
- ¡Qué bien! dijo al falso mendigo ¡Durante un año entero tuve que pagar a todos los que me agredían y ahora puedo ser agredido gratis, sin gastar nada!
Al oír esto, el abad se dio a conocer.

- Quien es capaz de no darle importancia lo que los otros dicen es un hombre que está en el camino de la sabiduría. Tú ya no te tomas los insultos en serio, y por lo tanto estás listo para el próximo paso.