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Mostrando entradas de agosto, 2015

Nasrudin y el Huevo

Cierta mañana Nasrudin – el gran místico sufí que siempre fingía ser loco – envolvió un huevo en un pañuelo, se fue al medio de la plaza de su ciudad y llamó  a los que pasaban por allí.
- ¡Hoy tendremos un importante concurso! – dijo – ¡Quien descubra lo que está envuelto en este pañuelo, recibirá de regalo el huevo que está dentro! Las personas se miraron, intrigadas, y respondieron: -¿Cómo podemos saberlo? ¡Ninguno de nosotros es adivino!
Nasrudin insistió:
- Lo que está en este pañuelo tiene un centro que es amarillo como una yema, rodeado de un líquido del color de la clara, que a su vez está contenido dentro de una cáscara que se rompe fácilmente. Es un símbolo de fertilidad, y nos recuerda a los pájaros que vuelan hacia sus nidos, Entonces, ¿quién puede decirme lo que está escondido?
Todos los habitantes pensaban que Nasrudin tenía en sus manos un huevo, pero  la respuesta era tan obvia que nadie quiso pasar vergüenza delante de los otros.
¿Y si no fuese un huevo, sino algo muy impor…

Órdenes de amor.

Amor mío, embellécete. Perfecto, bajo el cielo, lámpara de mil sueños, ilumíname. Orquídea de mil nubes, desnúdate, vuelve a tu origen, agua de mis vigilias, lluvia mía, amor mío,. Hermoso seas por siempre en el eterno sueño de nuestro cielo, amor.
Amor mío, ampárame. Una piedad sin sombra de piedad es la vida. Sombra de mi deseo, rosa de fuego. Voy a tu lado, amor, como un desconocido. Y tú me das la dicha y tú me das el pan, la claridad del alba y el frutal alimento,  dulce amor.
Amor mío, obedéceme ven despacio,así, lento, sereno y persuasivo Sé dueño de mi alma, cuando en todo momento mi alma vive en tu piel.
Vive despacio, amor,
y déjame beber,
muerto de ansia,
dolorido y ardiente,
el dulce vino, el vino
de tu joven imperio,
dueño mío.

Amor mío, justifícame,
lléname de razón y de dolor.
Río de nardos, lléname
con tus aguas..ardor de ola,
mátame...

Amor mío.
Ahora sí, bendíceme
con tus dedos ligeros,
con tus labios de ala,
con tus ojos de aire,
con tu cuerpo invisible,
oh tú, dul…

cambiando de actitud

Un abad del monasterio de Esceta recibió a un joven que quería seguir el camino espiritual.
- Durante un año, paga una moneda a quien te agreda – le dijo el abad.
Durante doce meses el joven pagó una moneda siempre que era agredido. Al finalizar el año, volvió a presentarse ante el abad, para saber cuál era el próximo paso.
- Ve hasta la ciudad a comprar comida para mí.
En cuanto el joven salió, el abad se disfrazó de mendigo y, tomando un atajo que conocía, se fue hasta la puerta de la ciudad. Cuando el joven se aproximó, comenzó a insultarlo.
- ¡Qué bien! dijo al falso mendigo ¡Durante un año entero tuve que pagar a todos los que me agredían y ahora puedo ser agredido gratis, sin gastar nada! Al oír esto, el abad se dio a conocer.

- Quien es capaz de no darle importancia lo que los otros dicen es un hombre que está en el camino de la sabiduría. Tú ya no te tomas los insultos en serio, y por lo tanto estás listo para el próximo paso.
Autor Paulo Coelho.

Imágenes bellas.

Una selección de imágenes bellas para el deleite visual de nosotros...