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Mostrando entradas de julio 26, 2012

Eres toda de espumas delgadas y ligeras...*

Eres toda de espumas delgadas y ligeras
y te cruzan los besos y te riegan los días.
Mi gesto, mi ansiedad cuelgan de tu mirada. Vaso de resonancias y de estrellas cautivas. Estoy cansado, todas las hojas caen, mueren. Caen, mueren los pájaros. Caen, mueren las vidas.

Cansado, estoy cansado. Ven, anhélame, víbrame. Oh, mi pobre ilusión, mi guirnalda encendida! El ansia cae, muere. Cae, muere el deseo. Caen, mueren las llamas en la noche infinita.
Fogonazo de luces, paloma de gredas rubias, líbrame de esta noche que acosa y aniquila.
Sumérgeme en tu nido de vértigo y caricia. Anhélame, retiéneme. La embriaguez a ]a sombra florida de tus ojos, las caídas, los triunfos, los saltos de la fiebre. Ámame, ámame, ámame. De pie te grito! Quiéreme. Rompo mi voz gritándote y hago horarios de fuego en la noche preñada de estrellas y lebreles. Rompo mi voz y grito. Mujer, ámame, anhélame. Mi voz arde en los vientos, mi voz que cae y muere.
Cansado. Estoy cansado. Huye. Aléjate. Extínguete. No aprisiones mi estéril cabeza…

Cuántas veces, amor, * te amé sin verte y tal vez sin recuerdo...

Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo, sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
en regiones contrarias, en un mediodía quemante: eras sólo el aroma de los cereales que amo.


Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa
en Angola, a la luz de la luna de Junio, o eras tú la cintura de aquella guitarra que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.
Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato. Pero yo ya sabía cómo era. 

De prontomientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas. Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.