Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2016

Parece muy obvio

Preguntaron al rabino Ben Zoma:

- ¿Quién es sabio?

- Aquel que encuentra siempre algo que aprender de los otros – dijo el rabino.

- ¿Quién es fuerte?

- El hombre que es capaz de dominarse a sí mismo.

- ¿Quién es rico?

- El que conoce el tesoro que tiene: sus días y sus horas de vida, que pueden modificar todo lo que sucede a su alrededor.

- ¿Quién merece respeto?

- Quien se respeta a sí mismo y a su prójimo.

- Todo esto son cosas obvias – comentó uno de los presentes.

- Por eso son tan difíciles de ser observadas – concluyó el rabino.

Tapando el sol con la mano

Un discípulo fue en busca del rabino Nahman, de Braslaw:
- No continuaré mis estudios de los textos sagrados – dijo. – Vivo en una pequeña casa con mis padres y hermanos y nunca encuentro las condiciones ideales para concentrarme en lo que es importante.
Nahman señaló al sol y pidió a su discípulo que pusiera la mano frente a su cara, de manera que quedara oculto. Y así lo hizo éste.
- Tu mano es pequeña y, sin embargo, ha conseguido cubrir totalmente la fuerza, la luz y la majestad del inmenso sol. De la misma manera, los pequeños problemas consiguen darte la disculpa necesaria para no seguir adelante en tu búsqueda espiritual.
Así como la mano tiene el poder de esconder el sol, la mediocridad tiene el poder de esconder la luz interior. No culpes a los otros por tu propia incompetencia.

Como el sol le hace falta a la luna…

Como el sol le hace falta a la luna, pues sin él no podría darnos luz, como el aire hace falta en el mundo, así me haces falta tú.
Si algún día quisieras dejarme, por mi madre que no iba a saber ni pensar, ni morir, ni vivir, mucho menos llorar o reír.
¿Cuándo has visto llorar a las piedras? ¿Cuándo has visto resecarse el mar? Dime tú, ¿qué hay eterno en el mundo? Nomás nuestro amor, ¡y ya!
Golondrinas, cenzontles, jilgueros, vengan todos que hoy van a escuchar la canción más hermosa del mundo que es la risa de quien quiero más.