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Mostrando entradas de marzo 7, 2015

La yegua de carreras.*

A Raquel le gustaban, desde muy pequeña, todos los animales. Por ella, hubiera convertido su casa en un zoo. Le hubiera gustado tener una perra, un conejo, un periquito, una pata y un loro.
Conforme fue creciendo, los animales de su gusto fueron aumentando también de tamaño.
Cuando iba a empezar bachillerato, su animal preferido era el caballo.
Quería tener una yegua. Su padre le prometió un pony si  terminaba con éxito el bachillerato.
Pero ella no quería un pony, quería una yegua de verdad, es decir, grande y  mejor aún- si era una yegua de carreras.
En casa no se veía con buenos ojos este capricho. Iba a ser un problema el alojamiento de la yegua; había que buscar una cuadra y a alguien que la cuidara. Además, iba a salir caro.
Raquel no era buena estudiante, se le amontonaban los suspensos y su padre y madre para motivarla le prometieron la yegua  si sacaba los estudios con sobresaliente.
Aceptó. Como quería tener la yegua le pareció que hincar los codos se le haría fácil.
El primer curso…