jueves, 21 de noviembre de 2013

Mar de ensueños. *


Si yo fuera tu amante

a la noche le robaría
los espacios eternos
que en el día no puedo mirar.

II
Tu olor impregnado en mi pecho
ni el café lo podrá quitar,
en inquietante vaivén,
cuan olas temblorosas,
mi agitación crece
ante tu presencia.

III
Eres la noche que me cubre de fuego,
en donde las estrellas se apagan una a una,
para que nosotros a oscuras,
con la calma de lámparas encendidas
dejemos de existir en el firmamento.


Ellas, todas ellas, como parcelas de aurora,
caen en tierra, paseadas por el viento del amor,
entran en tu cuerpo, una a una te nutren,
con escarcha resplandeciente,
llegan a tu océano para que desde el fondo
de este universo, me hagas tuyo
en la oscuridad eterna


IV
El resplandor es nuestro
en la felicidad de las almas;
no es el egoísmo el que impera,
Con el celo; como vela al temor
de consumirse y de apagarse
en el viento fuerte se conserva,
Allí, tu perla iluminada.


V
En tu vientre de futuro extraño a mis latidos,
poco a poco, como buzo en las profundidades,
ilumina en su linterna,
la maravilla de los mares,
sin temor de ser devorado
por cualquier tempestad, en el olvido


VI
Eres mía, soy tuyo,
lo único que importa,
es que estamos en el fondo del océano
cual nave sumergida en el olvido,
nuestro barco reposa seguro,
en fondo inquieto, esperando
ser nuevamente visitado
en su rescate de amor,
para que en el mañana,
se diga que existió,
un gran amor.


VII
Así mi pluma, te llama en canción
de algo que no existe,
como las sirenas son al mar y a su canto,
tengo miedo de perderme en el encanto,
de no volver a verte, estando sumergido,
me pierdo del profundo.


VIII
Estoy a flote en la superficie
incierta de tu piel, que sin olvido
con un gran respiro tembloroso
me condujo como camino seguro,
cual cintas de luz trasparentes
que viven regadas en ti…


IX
De repente todo cambia,
los colores son diversos,
una vida diferente, en tu costa,
como el que observa con lupa,
todo se engrandece de tu célula
al mirar a lo profundo,
estas viva en cada una…


Eres una gota de océano
completa en ti misma,
que al sudor de tu respiro,
en movimiento de amor pasional,
creas tus propias olas,
Ellas son eternas en ti,
como el sol, que cae cada mañana.


X
Aterriza en ti, el ocaso de ensueños,
estamos vivos, respiremos juntos un nuevo día,
cada uno tiene desde lo profundo,
el oxigeno necesario para vivir…


Tú para ser mar, yo para ser hombre,
tus algas te protegen de los peces
que se alimentan en tu regazo,
cual bacterias quisieran inquietarte,
lo único que logran, es acicalarte,
como cuando el viento te peina.


XI
No estás sola en este mundo,
que por amor te complace en lo profundo,
eres luna sumergida de estaciones
que das vida a la variedad de la vida,
y de tu vientre pares perlas…


XII
Nuevamente llego a tu superficie de ensueños,
a tus mares transparentes…
Todos se juntan al unísono
como si el remolino,
los atara en agujero negro
sujeto en el firmamento.


XIII
En el espejo de tu reflejo
vive vivaz el resplandor,
donde el liquido es liquido,
la membrana del mundo acuosa,
la materia negra cobra vida,
en cada una de tus gotas,
células del firmamento,
gotas de rocío…
Estoy sin fuerzas de tanto nadar,
tengo miedo de ahogarme
y morir prontamente.


XIV
Pido calma al cielo,
Pienso, si me desespero
me ahogo, muero,
veo grandes peñas
que se asoman,
la corriente bravía
me aproxima,
cual grito de una madre
que siente que el hijo
se le ahoga y pido auxilio,
para que regrese
sano y salvo, a tierra firme.


XV
Extenuado por mí lucha,
ella es intensa,
mis brazos se rinden al abandono;
si mi destino es morir en ti,
no puedo hacer nada,
no se lucha contra la corriente,
quién soy yo, solo contra un mar,
tengo miedo que el deseo de la calma
me sumerja en ti ,sin ver los míos…


XVI
Eres esperanza de vivir en tierra firme,
cada uno tiene un mundo, estamos separados
por fronteras sutiles de contacto,
como puertas ellas se abren presurosas
para dejarme entrar en sus olas,
olas que se levantan, olas que mueren,
puertas que se abren, puertas que se cierran.


XVII
Permíteme sin tener bote llegar a salvo,
como un joven que se aferra a su tabla en ayuda,
llevo a salvo, con mis piernas temblorosas,
no quiero el regaño de mi padre, no es soberbia.
Ni el calor de mi madre en ese instaste de furor.


XVIII
Solo, poco a poco camino,
caigo de rodilla en la arena,
como si el perdón del celestial
me habría escuchado.
Estoy sin fuerzas de tanto nado,
eres isla, eres mar, eres todo el universo.
Tú, mujer océano, mujer isla, mujer tierra,
eres mi todo por un instante,
aunque te desvanezcas como el viento
y comprenda que existen
muchos mundos en el mundo.
No podemos vivir con mascaras
en ellos para respirar.
Tú no puedes salir y hacerte presente,
yo no puedo vivir oculto todo el tiempo sin respirar.


XIX
¿Que cosa hacer para no olvidar?
En el nado, a la salvación de tu mar
En el encanto, piso firmemente
tus costas, en la isla de tu amor,
que frondosa en vegetación me alimenta.


Sin querer seguir siendo naufrago
de las olas en tempestad,
me cobijo en la isla del encanto,
no quiero rescate,
eres la Maga Circe de mi vida,
contigo soy un Viernes, un Crusoe, todo junto,
con tal de estar cerca de ti.


XX
Existen perlas en el océano, están distantes,
cada uno cuida de su estrella el brillo,
y todas juntas al unísono te cantan,
para que veas en tu tristeza de alegría,
de saberte que eres un mundo profundo,
pero que como el castillo sumergido,
esta en lugar, donde los hombres,
todos ellos no podemos vivir.


XXI
Déjame en mi transmutación de desesperación
no alejarme de tus costas, de tus mares, de tus brillos,
déjame convertirme en un pez.
Nadar en ti, en la marea de la eternidad,
terrenal y celestial, evapórame en partículas de amor,
llévame al padre, a la madre, en ciclo interminable de vida.


XXII
Eres vida eterna, en cada molécula tuya suspendida,
que como nube vuelta lluvia tengo a tu regazo,
eres el fracaso de mi angustia;
Contigo, la calma, en noche de camino de luna.


Eres guía de mi estrella, cuan fenicio antiguo
que te surca como vikingo sin temor
al morir abrazado suavemente en el olvido del tiempo.
Eres eso, tiempo espacio, que se tocan
con sus olas vigorosas, cansadas y eternas.



XXIII
No me dejes mar de ensueños
que algún día regresaré desde mis costas,
a surcarte nuevamente en cruce de continentes.
Estaré ahí eternamente, en la arena de mi polvo,
el día de mi muerte, para que me abraces en tu arena
con tu mar y entre tus olas me arrulles por siempre.

Autor: Rafael Marcone

Pido perdón...*

Pido perdón, por  romper  reglas que  en   ocasiones me parecen estúpidas. El arte de vivir  no tiene porque regirse en reglas que no siempre resultan universales y generalizables.

Pido perdón,  por hablar alto, no siempre  modulo mi voz, además soy medio sorda  y  es bueno que sepan que procuro   no decir nada de lo que me pueda arrepentir.

Pido perdón, por  pararme sobre las carpetas, hacer esto  físicamente en ocasiones me permite  ver el mundo desde otra óptica. Si pudiera ponerme  de cabeza seguramente lo haría, el cielo quizás desde  ese ángulo sería más azul.

Pido perdón, por ser boca sucia cuando me impaciento y dejar de lado las exquisiteces del lenguaje academicista  y alturado que supuestamente debiera conservar siempre…

Pido perdón, por hacer mil cosas a la vez como un pulpo maniaco,  solo canalizo mis energías a través de lo que me gusta, para que cuando  no tenga ganas de hacer nada,  pueda darme la pausa necesaria de meterme en mi caparazón.

Pido perdón, por todas las veces que me expulsaron de las bibliotecas por ser ruidosa. La verdad es  que  no todos podemos estudiar o leer en silencios de cementerios. El cerebro literalmente me hace corto circuito ante  tanta aparente tranquilidad. Sinceramente me sentiría mejor acompañada por  Mozart, Beethoven, Paganini y tantos otros y es más creo que las bibliotecas deberían tener jardines y fuentes.

Pido perdón, por  NO CALLARME  ante las cosas que no son  muy claras o que  me parecen injustas. El silencio solo me convertiría en cómplice y por lo tanto más culpable.

Pido perdón, por no tener alma de esclava como el 99.00% de la gente a la que se le considera “normal”. Prefiero hacer las cosas que amo y disfruto, en el momento exacto y con el tiempo necesario para gozar de ellas  y no hacerlas solo  por cumplir o por obligación.

Pido perdón, por las veces que expreso mis sentimientos  hacia las personas con la efusividad de un “TE AMOOOOOOOOOOOOO AMIGA/O “, y también por las veces en que callo  y solo  dejo una carita feliz  para que sepan que los leí.

Pido perdón, por  todas las veces que mis jefes  se desorientan  ante mis actitudes  excéntricas  para ellos, no para mí, porque nunca dejo de ser “YO”  a diferencia de muchos. Creo firmemente  que quién no es leal con sus ideas, no puede ser leal con los demás.

Pido perdón, por no ser la esposa  y la mamá más perfecta,  pero si, la que les ama más que nadie en todo el universo. Y esto no son solo palabras al viento si Uds. están en mi mundo es porque fue mi elección y no una imposición.

Pido perdón, por creerme poeta, cuando solo  escribo garabatos que conservan cierto orden para expresar  mis  complejos  y disparatados mundos internos. Además el que quiere ser escritor  lo aprende haciendo y quizás algún día lo consiga.

Pido perdón,  por pretender que todos mis alumnos puedan superarme y  por repetirles que si estoy en las aulas es porque  me gusta  lo que hago,  que todos ellos serán mis pigmaliones.

Pido perdón, por ser una soñadora  y creer que puedo cambiar un poquito  este mundo, con las cosas que he hecho a lo largo de mi vida. No deseo vivir una vida sin sueños, sin sombras, sin ficciones porque quien vive así ya  esta  muerto.

Pido perdón, por mis locuras, por mis alucinaciones, por mis pesadillas, por mis sueños,  por  mis muertes, por resurrecciones,   por hablar con mis otros yo es en voz alta tratando de buscar lo bueno de mi imperfecta humanidad.

FINALMENTE ME DOY CUENTA QUE JAMÁS PEDIRÉ PERDÓN POR  SER YO

Autor:  FANNY JEM WONG