Eres toda de espumas delgadas y ligeras...
Eres toda de
espumas delgadas y ligeras
y te cruzan
los besos y te riegan los días.
Vaso de
resonancias y de estrellas cautivas.
Estoy cansado,
todas las hojas caen, mueren.
Caen, mueren
los pájaros. Caen, mueren las vidas.
Oh, mi pobre
ilusión, mi guirnalda encendida!
El ansia cae,
muere. Cae, muere el deseo.
Caen, mueren
las llamas en la noche infinita.
líbrame de
esta noche que acosa y aniquila.
Anhélame,
retiéneme.
La embriaguez
a ]a sombra florida de tus ojos,
las caídas,
los triunfos, los saltos de la fiebre.
Ámame, ámame,
ámame.
De pie te
grito! Quiéreme.
Rompo mi voz
gritándote y hago horarios de fuego
en la noche
preñada de estrellas y lebreles.
Rompo mi voz y
grito. Mujer, ámame, anhélame.
Mi voz arde en
los vientos, mi voz que cae y muere.
No aprisiones
mi estéril cabeza entre tus manos.
Que me crucen
la frente los látigos del hielo.
Que mi
inquietud se azote Con los vientos atlánticos.
Huye, Aléjate.
Extínguete. Mi alma debe estar sola.
Debe
crucificarse, hacerse astillas, rodar,
verterse,
contaminarse sola,
abierta a la
marea de los llantos,
ardiendo en el
ciclón de las furias,
erguida entre
los cerros y los pájaros,
aniquilarse,
exterminarse sola,
abandonada y
única como un faro de espanto.
