Luces, Tinta y Acción: El Esplendor de las Carteleras Cinematográficas en la CDMX (70s y 80s)

 


Mucho antes de que los algoritmos de las apps nos dijeran qué ver y a qué hora, los habitantes de la Ciudad de México tenían una "biblia" dominical y un ritual ineludible: abrir el periódico —ya fuera El Universal, Excélsior o Novedades— y sumergirse en un mar de tipografías saturadas, ilustraciones hechas a mano y mapas de salas que hoy parecen de otro planeta.

Las décadas de los 70 y 80 representaron el último gran apogeo de la experiencia cinematográfica masiva en la capital, y sus carteleras impresas son el testimonio gráfico de esa transformación cultural.

El Ritual de la Tinta y el Celuloide

En los 70 y 80, ir al cine no era solo elegir una película; era un evento de planificación urbana. Las carteleras ocupaban páginas enteras, divididas por sectores: Centro, Norte, Sur y las "Salas de Estreno".

El diseño de estos anuncios era una obra de arte en sí misma. Debido a las limitaciones de impresión de la época, muchas veces los carteles originales de las películas eran reinterpretados por dibujantes locales para que las imágenes no se "empastaran" con la tinta negra. Esto le daba a la cartelera mexicana un aspecto único, crudo y vibrante.

Los Años 70: Entre la Grandiosidad y el "Cine de Ficheras"

La década de los 70 fue una época de contrastes brutales en la Ciudad de México que se reflejaban fielmente en el papel periódico.

Los Grandes Palacios: Las carteleras presumían salas con miles de butacas como el Cine Metropólitan, el Orfeón o el Real Cinema. Los anuncios destacaban el "Clima Artificial" y el "Sonido Estereofónico" como lujos tecnológicos.

El Surgimiento de la "Sexy-comedia": Es imposible hablar de los 70 sin mencionar el cine de ficheras. Los periódicos se llenaban de anuncios con tipografías sugerentes y dibujos de vedettes que anunciaban títulos como Bellas de Noche o Las Ficheras.

La Cineteca Nacional: En 1974, la aparición de la Cineteca en las carteleras trajo un aire de sofisticación, anunciando ciclos de cine europeo y la famosa Muestra Internacional de Cine, que se convertía en el evento más buscado en las páginas de los diarios.

Los Años 80: Crisis, Terremoto y el Blockbuster

Para la década de los 80, el lenguaje visual de las carteleras cambió. La llegada de las grandes producciones de Hollywood exigía un espacio primordial.

El Impacto del Blockbuster

Películas como Star Wars, E.T. o Indiana Jones ocupaban los espacios más grandes de la plana. Fue la era de las "Permanencias Voluntarias", una frase que hoy suena a nostalgia pura: podías entrar a la función de las 4:00 PM y quedarte a ver la película tres veces si querías, sin que nadie te sacara de la sala.

El 19 de Septiembre de 1985

Un punto de inflexión trágico. Tras el terremoto, las carteleras de los días siguientes mostraron un vacío desolador. Muchos cines emblemáticos, como el Cine Regis, desaparecieron no solo de la ciudad, sino de los listados del periódico. La cartelera de finales de los 80 comenzó a reflejar una ciudad que se reconstruía, pero también una industria que empezaba a ceder terreno ante la llegada del Video Centro.

Anatomía de una Cartelera Clásica

Si analizamos un recorte de prensa de 1982, encontramos elementos fascinantes:

Las Clasificaciones: Las famosas "A" (Todo público), "B" (Adolescentes y adultos) y "C" (Adultos) eran la guía moral de los padres de familia.

Los Símbolos: Pequeños iconos de un teléfono indicaban que podías llamar para consultar horarios, aunque casi nadie contestaba.

Circuitos Cinematográficos: Las películas se anunciaban por "circuitos" (Circuito Oro, Circuito Premiere). Si una película estaba en el "Circuito Diana", sabías exactamente en qué zonas de la ciudad podrías encontrarla.

El Legado: De la Página al Recuerdo

Hoy, las carteleras cinematográficas en los diarios han sido reducidas a su mínima expresión o han desaparecido por completo. Sin embargo, para quienes vivieron esa CDMX de los 70 y 80, la cartelera era el mapa de sus deseos. Era el lugar donde se decidía la primera cita, la salida familiar del domingo o el escape solitario a una matiné.

Mirar una cartelera antigua no es solo ver qué películas se proyectaban; es entender cómo se movía la ciudad, qué nos hacía reír (aunque fuera humor picante de dudosa calidad) y cómo el cine era, por encima de todo, el gran espejo de la sociedad mexicana.

Dato Curioso: ¿Sabías que en los años 80, el precio de una entrada al cine estaba regulado por el gobierno? En las carteleras solía aparecer un pequeño texto que indicaba el precio oficial, manteniendo el cine como el entretenimiento más accesible para el "chilango" promedio.

FUENTES:

Ayala Blanco, Jorge: Sus libros como La búsqueda del cine mexicano o La condición del cine mexicano son pilares. Él vivió y escribió sobre esa transición de los 70 a los 80 con una mirada mordaz.

Monsiváis, Carlos: En ensayos como los encontrados en Los rituales del caos o Escenas de pudor y liviandad, Monsiváis describe magistralmente la experiencia de ir al cine en la CDMX y cómo las marquesinas definían la identidad del "chilango".

García Riera, Emilio: Su monumental Historia Documental del Cine Mexicano es la fuente definitiva para datos técnicos, repartos y fechas que aparecían en los diarios.


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