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Galileo: el precio de la sabidurí

Hubo un tiempo en el que todos estaban convencidos de que la Tierra estaba inmóvil en el centro del universo. Algunos insensatos defendieron que no, que la Tierra giraba sobre sí misma y que el único centro universal era el Sol. Entre aquellos insensatos estaba Galileo Galilei, que el 8 de enero de 1642 abandonó este mundo aburrido de tanto ignorante con sotana. Tuvo que renegar de su propia teoría para salvar el cuello, y admitir que si las Sagradas Escrituras decían que la Tierra era el ombligo del universo, eso iba a misa. Pero Galileo dijo sólo lo que la Iglesia quería oír. ¿Que la Tierra es el centro de la creación? Pues muy bien. ¿Que no gira? Pues también. Pero Galileo murió en posesión de una verdad más grande que una catedral.

El geocentrismo era una verdad religiosa indiscutible, luego afirmar que eso era una patraña se convirtió en herejía. El hereje Galileo defendió la teoría de Nicolás Copérnico, la que decía que el centro del universo era el Sol y que los terrícolas, incluidos los que habitaban el Vaticano, dábamos vueltas a su alrededor como todo hijo de vecino de cualquier otro planeta. Esta afirmación de Galileo, argumentada y calculada, sentó fatal a la Iglesia,  especialmente a unos chivatos inquisidores que la tomaron con Galileo y lo denunciaron al Santo Oficio. Estos acusicas gustaban de llamarse dominicos, del latín domini canes, que traducido viene a ser «los perros del Señor».

Pese a que el matemático acabó dando la razón a cardenales, inquisidores y papas… pese a que demostró ser un fiel cristiano… pese a que suplicó benevolencia y perdón, Galileo murió cumpliendo su pena y no fue rehabilitado por la Iglesia hasta tres siglos después de su muerte. En 1992, Juan Pablo II reconoció en una solemne declaración oficial que Galileo fue un físico genial; que tenía razón, caray, que la Tierra no está quieta y no es el centro del universo conocido, aunque disculpó a los teólogos cazurros que lo condenaron porque lo hicieron sin mala fe. Menos mal. Trescientos cincuenta años tardaron en reconocer que Galileo tenía razón y sólo entonces Roma comenzó a girar alrededor del Sol. El Vaticano, sin embargo, se mueve.
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rECUERDOS.

Imágenes de desmotivaciones.

Es momento de detenernos a observar imágenes de desmotivaciones.
















Imàgenes de desmotivaciones.

Es momento de presentar algunas imàgenes desmotivantes, esperando como siempre  que sean de su completo agrado.

‘¡Soy una artista completa!’: Ninel Conde.

La breve temporada que ‘Aventurera’ tendrá en el teatro Blanquita, marca la celebración de los 15 años de la puesta en escena y lo hará con un homenaje a las actrices que han protagonizado la producción de Carmen Salinas y las hermanas Vallejo, que actualmente estelariza Ninel Conde quien se considera “una artista completa”.
Así lo expresó la curvilínea mujer, quien conferencia de prensa para anunciar que la obra estará el 10, 11, 12 y 14 de febrero en dicho recinto popular, lució un entallado vestido rojo, pero con unos glúteos exuberantes que se acentuaban en el delgado cuerpo que la actriz muestra en el personaje de ‘Elena Tejero’, que representa desde finales del año pasado.
“Esta obra me da oportunidad de bailar, cantar y actuar, por eso me siento feliz de estar aquí, porque hago lo que me gusta, además me siento una artista completa”, mencionó Ninel. También se mostró contenta con los planes que se tienen para dicho montaje, con motivo de sus tres lustros en los escenarios mexi…

Feliz cumpleaños.

Hoy es un día especial, un día de los que no hay muchos; es el cumpleaños de una linda persona que apreciamos y queremos mucho, un gran ser humano en toda la extensión de la palabra, por ello desde este humilde espacio le deseamos lo mejor y que se la pase de maravilla.







Marilyn Monroe

Marilyn Monroe, de verdadero nombre Norma Jean Baker (o Norma Jean Mortenson, apellido de su padrastro), nació el 1 de junio de 1926 en Los Ángeles, en el estado norteamericano de California. Hija de Gladys Baker, quien nunca le comunicó la identidad de su padre, su primera infancia fue muy dura. Su madre la dejó en manos de un matrimonio amigo hasta que cumplió siete años; entonces se la llevó a vivir consigo. Pero un año más tarde Gladys fue internada en un sanatorio psiquiátrico en el que se le diagnosticó una esquizofrenia paranoide, enfermedad que luego Marilyn creería haber heredado, especialmente cuando era internada por sus frecuentes depresiones. Su infancia y adolescencia transcurrieron entre un orfanato (en el que ingresó a la edad de nueve años y trabajó como ayudante de cocina), la casa de sus abuelos y las de varias familias que la adoptaron.






















"Los caballeros las preferimos rubias"

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