Tu pareja puede ser tu primo.*


El tabú del incesto, el relacionarse sexualmente con un familiar directo o incluso de la tribu, es quizá uno de los elementos más comunes alrededor de las culturas de la humanidad. Sin embargo, la historia, geografía y biología se han unido recientemente para demostrar que somos más cercanos a nuestros vecinos y parejas sentimentales de lo que podríamos imaginar, tanto que incluso la persona con la que viajaste hoy en el camión o metro podrías ser  genéticamente tan cercano como tu primo en sexto grado, escribe el genetista y profesor emérito Steve Jones de la University College London en el diario inglés The Telegraph.
Jones, experto en genética, parte de la evidencia del apellido común en una pareja como indicador de una ascendencia común. A estos patrones se les conoce como “patrones de isonimia” y miden qué tan frecuentemente se dan casos de incesto en localidades específicas. En el caso de Gran Bretaña, por ejemplo, la cifra es baja; pero en la España rural es mucho mayor.
No obstante, no todos los apellidos forman parte del mismo linaje, explica Jones. En la mayoría de los casos, no existe relación biológica alguna, sobre todo si se revisan los antecedentes históricos. En México, por ejemplo, los apellidos de las comunidades indígenas se cambiaron tras la colonia por nombres comunes en España, de ahí sean tan comunes los apellidos Hernández, García, Rodríguez, Pérez, López, Sánchez o incluso palabras que se usan como nombres también se utilizan como apellidos  como Cruz.
En este sentido, se puede hacer una perfecta analogía entre la biología –específicamente la genética- y la herencia de un apellido, explica Steve Jones quien dice que en Inglaterra, el apellido Jones se debe a que en el siglo XV a los inmigrantes anglosajones obligaron a llamarse “John” –en lugar de “hijo de”- para formar parte del sistema inglés.
El experto en evolución humana explica que igual que el apellido como nombre de familia, el cromosoma Y pasa a la línea de herencia de los varones; por ello, una encuesta realizada a varios “Jones” demostró la variedad y mezcla que existe entre ellos, quizá lo mismo ocurriría con los Hernández.
Pero, por el contario, hay apellidos con un pasado "más puro" o de matrimonios cercanos, como es el caso de los Attenborough, quienes comparten la misma versión del la estructura del cromosoma Y. Seguramente todos son descendientes del mismo individuo, el cual vivió varios siglos atrás cerca de alguna fortaleza inglesa, como sugiere la distribución de su título.

Como resultado, en los matrimonios entre personas con el mismo apellido existe una presencia de dos copias genéticas idénticas; un fuerte indicio de ascendencia común. Por ejemplo, hay evidencia de que los isleños provenientes del Adriático y las islas de las Américas mantenían relaciones sexuales incestuosas debido a que no tenían otra opción disponible. 
En todo el mundo, también existen este tipo de patrones coincidentes. Un gran ejemplo es el caso de los chinos, cuya quinta parte de la población comparte tres apellidos en común; una evidencia lógica de cómo los linajes se mezclaron un milenio atrás, cuando se crearon los títulos nobiliarios.
Para darnos una idea más clara, en Francia, el promedio de portadores de un apellido determinado es de 17 y en Gran Bretaña es de 28, mientras que en China el número es 70 mil.
¿Tu pareja es tu pariente?
Como es de esperarse, las etiquetas familiares están asociadas con enfermedades hereditarias particulares. Pero los efectos malignos causados por mezclas largas de ADN, al parecer, son mucho mayores, ya que reflejan qué tan extenso es el grado en el que un genoma desciende de un ancestro común y, en consecuencia, muchos genes dañados se van pasando de generación en generación. Tal vez por ello, son muy frecuentes los casos de cáncer de colon, el autismo, el mal de Parkinson, entre otras enfermedades;  por ello, los médicos se han interesado en la exploración de los pacientes en términos de linaje.
Sin embargo, el rápido avance tecnológico ha ayudado a hacer análisis mucho más exactos en esta materia. Hoy en día es muy fácil encontrar mezclas de ADN y relaciones entre las cadenas  herencia entre los individuos. Un estudio de este tipo se llevó a cabo con 5 mil voluntarios europeoselegidos al azar. Sorprendentemente, se descubrió que entre ellos había cientos de miles de vínculos familiares ancestrales, incluso se encontraron primos de noveno grado, cuyos ancestros vivieron en la época de la Revolución Francesa.
Otro descubrimiento interesante fue que 30 mil personas resultaron ser “primos indirectos” y tenían en común un tatara-tatara-tatara-abuelo. Con todo ello, tomando todos los lazos familiares en cuenta, se puede concluir que  la persona sentada a tu lado en el autobús es algo así como tu primo en sexto grado; lo que significa que , muy probablemente, comparten al menos un ancestro, explica el doctor Steve Jones.
¿Qué pasó con el incesto?
Un reciente estudio realizado con 800 individuos estadounidenses demostró que las relaciones sexuales entre parientes se está desvaneciendo. Durante el último siglo, el número de secciones de ADN heredados se ha reducido casi siete veces, lo que significa que ha habido cambios en los patrones de apareamiento.
En estos cambios han participado factores externos como la invención del automóvil o las aerolíneas de bajo costo, ya que involucra la libre circulación de trabajadores y, por lo tanto la disminución de parentesco entre las parejas.
Si quieres hacer un experimento personal y averiguar si tu pareja es tu primo muy lejano, investiga la distancia existente entre tu lugar de nacimiento y el de tu pareja y compárala con la distancia entre tus abuelos, y averigua la distancia que los separa.